
"Here's looking at you, kid"
En España se tradujo como "a tu salud" (Sin comentarios acerca de las películas dobladas) pero lo que Bogart le decía a Bacall mientras brindaban en Casablanca era
"Here's looking at you, kid".
No es un dato de gran importancia, lo sé, pero así fue de cualquier modo.
La semana pasada tuve que ir a Londres a hacer un par de pruebas. Todo de repente, como siempre, todo sin darme tiempo a asimilarlo, todo sin darme tiempo a dudar. Mi vida es así últimamente. Y me gusta, porque gracias a eso, los detalles pequeños cobran significado. Cuando algo te llama la atención, parece que el mundo realmente se para, y le dedica un segundo dentro de su frenesí, a ese pequeño detalle, que podría convertirse en un gran avatar. O no.
Ese pasado martes, en el aeropuerto de Barajas, había dos colas en el control de pasaportes. Como siempre pasa, la mía era la más lenta, y como siempre, tan pronto como me hube cambiado de fila, y una chica británica me hubo seguido; fue la otra cola la que empezó a avanzar. Todo un clásico. El novio de la chica británica había seguido fiel a su primera opción, presumiendo seguramente que acabaría pasando antes que nosotras, como en efecto hizo; y justo cuando iba a pasar al otro lado de las puertas, se volvió y dijo: "Here's looking at you, kid"
Es evidente que no se dirigía a mí, y es probable que ésa sea una broma común entre su grupo de amigos, y que en conjunto toda la anécdota no tenga la mayor trascendencia. Lo sé. Pero a mí ese chico me cayó bien en ese mismo instante. Y supe que seguramente, hubiésemos sido amigos. Si hubiésemos volado juntos, o si hubiésemos coincidido los tres en la cafetería, o si me hubiesen sentado junto a él y su novia.
O quizás no. Quizás el chico sea un indeseable. O un insulso sin sentido del humor. O uno de esos graciosillos que hacen bromas todo el rato sin entender lo que dicen. Qué más da. El caso es que el mundo se paró y le dedicó un segundo, para que yo supiese que hubiésemos podido ser amigos.
Lo que más me gusta de mi vida, es que los detalles pequeños cobran importancia.
O no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario