Cuando en EEUU se publicó el libro de Margaret Mitchell Lo que el Viento se Llevó, fue tal el éxito que el país entero se volcó en el paso del best-seller a la película. Todo el mundo creía saber quién era el actor más adecuado para interpretar a Rhett Butler; y por supuesto, todas las actrices, conocidas o no, sabían quién era la actriz perfecta para interpretar a Scarlett: ellas mismas.
Cuentan que en una ocasión, una caja llegó a las oficinas de la productora de la película. Al abrirla, una actriz salió corriendo, derechita al despacho del señor Selznic, donde empezó a desnudarse. Se cuenta también que el día de Navidad, un paquete muy grande fue entregado al productor, del cual salió una mujer caracterizada como la señorita Escarlata (miriñaque y lazo en la cabeza incluídos) que le dijo: Feliz Navidad señor Selznic, soy su Scarlett.
Yo me planteo si no debería hacer lo mismo. Aprovechando que mañana es día de Reyes, podría enviarme a mí misma en una caja a la casa de Woody Allen... Aunque siendo americano no tendría mucho sentido, tendré que esperar hasta Diciembre y enviarme como regalo de Santa Claus. Ahora que lo pienso, Woody Allen es judío... alguien sabe qué día reciben los regalos en Hannuka? ¿Se escribe así Hannuka?
Bueno, ya que hago el viaje a Norteamérica, aprovecharé para visitar a Spielberg. Dejarme caer por su casa (metafóricamente hablando, claro, tendré que buscar una buena compañía de transportes que trate bien mi caja) y decirle cuatro palabras... "Dame-trabajo-por-favor" Encaja. Una vez que empiece a hablarme con su acento americano entonces ya será más difícil mantener una conversación, pero si digo a todo que sí estaré seguramente haciendo lo correcto... ¿No?
Descartamos mejor la opción estadounidense. Quedémonos en el país. Almodóvar. Me podría presentar en su casa con un Roscón de Reyes e itentar conquistarlo por el estómago. A la casa de Amenábar mejor no ir, corro el riesgo de enamorarme perdidamente de su pareja sentimental (por qué siempre me enamoro de hombres homosexuales?) y que la cosa no acabe bien... Y no quiero cerrarme puertas con Alejandro. No todavía, tenemos un brillante futuro juntos, a lo Hithcock y Tippi Hedren... Sólo que él no lo sabe todavía, pero tiempo al tiempo.
O podría olvidarme de los directores e ir directamente a la casa de algún actor... Igual se enamora perdidamente de mí (lo cual solucionaría en cierta forma el problema de mi amor por los hombres equivocados) y me presenta como su pareja oficial en la alfombra roja, y de ahí a la gran pantalla sólo hay un paso...
...
Fijo que en ese paso doy un tropezón y me caigo.
PD: La fiesta judaica se escribe Jánuca (o Hannukah en inglés) y dura ocho días entre finales de Noviembre y finales de Diciembre...

Pensaba decir que "Lo que el viento se llevó" marcó un "antes y un después", pero lo cierto es que más propio sería decir que marcó el punto más álgido del cine. Es la película que marcó el inicio del cine que todos hemos querido ver/hacer. De las anteriores apenas niguna le llegaba a la suela de los zapatos, y de las posteriores...
ResponderEliminarEs curioso como a cualquiera que le preguntes: ¿Has visto "Lo que el viento se llevó"? Todos contestan con un contundente y apresurado "si", "claro" o "porsupuestisimo", pero inevitablemente es seguido siempre por el "cuando era pequeño", o "hace mil que la vi", o "la habré visto en la tele un montón de veces". Pero lo cierto es que la gente no se para a dedicarle las apenas tres horas y algo que hacen falta para ver la pelicula que te abrirá los ojos, y entenderás esa frase de "ya no se hacen películas como las de antes", y es una lástima.
Desde la tierra rojiza de Tara me despido, y como diría Scarlett: "Mañana será otro día"